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Blog sobre cocina, alimentación, sostenibilidad y respeto por los animales y el medio ambiente.
Las flotas sobredimensionadas y los métodos de captura agresivosestán vaciando los océanos, pero podemos evitar la desapariciónde diferentes especies si compramos con conciencia.
Un tercio de los océanos debería cerrarse a la pesca por 20 años, como mínimo. Ésta es la única solución para recuperar los stocks pesqueros sobreexplotados, según vaticinó Calluum
los bancos de peces y los capturan con redes de arrastre o de deriva. Muchos barcos incluso incorporan maquinaria para enlatar el pescado a bordo o refrigeradores para congelarlo. En conjunto, su actividad resulta tan eficiente y su número tan desproporcionado que cada vez
dirigen más especies hacia el colapso. WWF asegura que la flota mundial de
pesquería es unas 2,5 veces mayor de lo que pueden soportar los océanos de manera
sostenible. "A pesar de que reducen algunas cuotas, la flota sigue igual", critica
Paloma Colmenarejo, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace.
Precisamente, esta discrepancia entre cuotas y capacidad de las embarcaciones contribuye a que los pescadores sobrepasen las primeras.
En su último informe, del año 2008, la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación (FAO) constataba que casi la mitad de las poblaciones de las principales especies de peces están plenamente explotadas, y más del 25%, son explotadas, agotadas o en recuperación. Y peor aún es la situación en los caladeros europeos, pues según los datos de la Comisión Europea, en el 88% de ellos se da una sobrexplotación .
ESPECIES AMENAZADAS
Especialmente grave es la situación de
los grandes depredadores - arún rojo, tiburón
azul y pez espada-, unas especies
con un papel fundamental en el ecosistema
del océano , pues se encuentran en
la parte superior de la cadena trófica.
Por ese motivo deberíamos renunciar
a su consumo si queremos poner nuestro
grano de arroz para evitar e! colapso
comercial de estas especies, sobre todo
teniendo en cuenta que la Comisión
Internacion al para la Conservación del
Atún Atlántico (CICAA) falló en su última
conferencia en noviembre pasado
que tomaría de nuevo medidas contundentes.
Con unas cuotas de 22.000
toneladas al año para el atún rojo, en el mar
Mediterráneo se sobrepasaron en más de
un 30% las recomendaciones científicas .
Y es que, como critica Diego Crespo,
presidente de la Organización de Prod
uctores Pesqueros de Almadraba, "da
igual en cuánto se fija porque después se
pesca lo que la flota puede pescar". Así,
mientras en el año 2007 se habían acordado
unas cuotas de 27.000 toneladas, la
realidad es que acabaron retirándose del
mar unas 6 1.000. Por eso exige medidas
más controlables como una veda o una
reducción de barcos.
A pesar de encontrarse en una situación
similar, el pez espada y los tiburones
ni se gestionan. "El atún rojo está muy regulado porque tiene más valor en el mercado. Es del que más datos hay. El pez espada del Mediterráneo está en la lista roja y falta muy poco para que se agote la pesquería", afirma Paloma Colmenarejo. las poblaciones de las especies de tiburón. por su parte, se han reducido en las últimas décadas dramáticamente. Se los persigue por sus aletas, con las que se elabora una sopa muy apreciada en algunos países asiáticos , y otros ejemplares se mueren al ser capturados accidentalmente. "Éste fue otro gran tema de la reunión, pero el acuerdo se ha limitado a establecer medidas de gestión para el tiburón rojo ojón", mientras los demás quedaron sin protección alguna, critica Oceana en una nota de prensa. Pero el atún rojo, el pez espada y el tiburón no son los únicos peces que deberíamos dejar de comer. Greenpeace publicó en 2008 una lista roja que comprende 15 especies vendidas en supermercados españoles y que están amenazadas por la pesca intensiva. En ella se encuentra el fletán del Atlántico y el fletán negro, mantas y rayas, la merluza negra y la merluza común, el pez espada o emperador, tres especies de atunes -el Tnunnus thymus, el Thunnus oriental y el Thunnus maccoyii, el salmón, el bacalao Atlántico -excepto el de Islancia -, los tiburones, los langostinos, el rape, la platija, el lenguado y la gallineta. En el caso del salmón y del langostino, lo que los ha llevado a esta lista son los métodos insostenibles con los que se crían.
ACUICULTURA DE FUERTE IMPACTO
Al no haber suficiente pescado disponible en los océanos para satisfacer la gran demanda entre los consumidores, cada vez más se cultivan peces en grandes piscinas. Especial interés merecen en este contexto las granjas de engorde de atún en el Mediterráneo, las piscifactorías de salmón delante de la costa chilena y los grandes cultivos de langostinos a lo largo de las costas tropicales. Cabe recordar que el impacto medioambiental de la acuicultura es considerable, y que para engordar un kilo de atún se necesitan entre 20 y 25 kilos de otro pescado. Además como los atunes no se suelen reproducir en cautividad, los productores se ven obligados a pescar y traer atunes jóvenes. A todo ello hay que añadir las grandes cantidades de antibiótico que se usan para combatir epidemias y, en el caso de los cultivos de langostinos, la destrucción de los manglares. Este ecosistema único no sólo alberga una flora y fauna extraordinaria, sino que también protege las costas de catástrofes naturales como los tsunamis o los huracanes.
La situación es más optimista en el caso de los mariscos como las almejas, los berberechos, los percebes, las navajas, las ostras y los mejillones. Además, según WWF/Adena, también se pueden consumir, sin exceder el tamaño, sardinas, truchas y rodaballos de acuicultura, arenques del Atlántico, bacalao fresco de Islandia y pulpo de nasa o rubio. Como una segunda opción, podríamos comprar: caballa, calamar, dorada, lubina, bonito del Norte y el boquerón, excepto el del Cantábrico. A diferencia de Greenpeace y Oceana, WWF/Adena incluye también en esta sgunda lista peces muy amenazados. Es el caso de la gallineta procedente del Atlántico, clasificada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como especie en peligro de extinción.
ORIGEN Y MÉTODO DE PESCA
Hay otros parámetro que deberíamos tener en cuenta a la hora de consumir pescado, como, por ejemplo, el lugar de origen y el método empleado para su captura. En teoría, esta información debe aparecer en las etiquetas de los productos empaquetados de los supermercados, así como en los cartelitos de la pescadería junto a cada especie. El problema es que no resulta fácil orientarse entre tantas tablas y números y, al final, éstos solamente dan una pista a los que saben descifrar los cuadros numerados en los que la FAO ha dividido el mapa del mundo. Así por ejemplo, son muy pocos los que están al tanto de que el 21 designa el Atlántico noroeste y el 27, el Atlántico noreste y mar Báltico.
Otro punto que deberíamos considerar a la hora de comprar pescado es el estado de las diferentes poblaciones. Porque, aunque desde el punto de vista ecológico se aconseja optar por especies locales o cercanas, no debemos olvidar que el Mediterráneo y el Mar del Norte cuentan, según la especie, con poblaciones muy reducidas.
En ocasiones, los vendedores nos pueden ofrecer información sobre el arte de pesca empleado, pero, en caso de duda, cuanto más selectivo, mejor.
WWF/Adena advierte de que más de cuatro millones de tiburones, tortugas marinas, cetáceos y aves son capturados cada año accidentalmente en los palangres del océano Pacífico y devueltos moribundos o muertos al mar. Otro ejemplo en este sentido es la pesca de gambas. En el mar del Norte hasta un 90 % de una barca de pesca especializada en esta especie son capturas accidentales. Muchas veces los pescadores no disponen de permiso para venderlas o descartan especies mientras optan por el pez más valioso.
Después de que Noruega se haya pasado los últimos años protestando por la práctica de los descartes en sus aguas ordenada por la comisión Europea, parece que , por fin, se está moviendo algo en Bruselas. ësta se encuentra ahora en un proceso de reforma de su política de pesca que durará, por lo menos, hasta 2012. los puntos claves serán reducir la capacidad de la flota, mejorar los sistemas de control y solucionar el problema de los descartes. Como primer paso, ha dictaminado que a partir de l1 de enero de 2009 no se podrá aniquilar ningún pescado que pueda ser comercializado. Muy poco selectivos y, por lo tanto, muy criticados por organizaciones medioambientales son el arrastre de profundidad y el trasmallo, unas artes de pesca que se emplean en las aguas abisales. Como dice su propio nombre, en el primero se arrastra con la embarcación redes gigantes sobre el fondo del mar, destruyendo de esa manera un ecosistema todavía hoy poco conocido. En cuanto al rasgo gilnet, se llaman así unas enormes redes fijas que se colocan en el fondo marino y que, como denuncia Oceana, no suelen dejar ningún pez vivo cuando se retiran. Se trata de artes de pesca tan insostenibles que, por su culpa, muchas especies de profundidad están sobreexplotadas, un problema que se ve agravado por el hecho de que son peces con un crecimiento muy lento. Como explica Anne Schroer, de la organización Oceana: "Llegan muy tarde a la madurez sexual y producen poca descendencia. Una vez afectado o sobreexplotado un stock, se recuperan más lentos que otras especies."
La pesca de redes de deriva, por su parte, ya fue prohibida por la Unión Europea en 2002, así como por las Naciones Unidas y la CICAA. En ella se usan redes flotantes de hasta diez kilómetros de largo, que, a pesar de ser ilegales, siguen presente en el Mediterráneo para capturar los últimos ejemplares de pez espada. Pero también ballenas, delfines y tortugas se enredan en ellas. Oceana denuncia que en este momento son, sobre todo, barcos italianos y marroquíes los que las utilizan ilegalmente.
La alternativa a todos estos métodos es una pesca que no produce capturas accidentales diseñada por un grupo de inventores estadounidenses que, por cierto, se llevó el premio Smart Gear 2007. Se trata de un concurso internacional organizado por WWF en el que se buscan soluciones inteligente a este problema y en el que los ganadores presentaron una red para capturar abadejos. Como este pez suele nadar hacia arriba, cuando se topa con la red, queda preso, mientras el resto de especies puede escapar por una trampilla situada abajo.
EL TAMAÑO IMPORTA
QUÉ COCINAR SIN DESTRUIR LA VIDA MARINA
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